domingo, 5 de julio de 2009

Esparadropos textuales


Un beso para…

"A Bukowski aun y desconociendo las razones"

I

Un beso para humedecer los labios, para iniciar una comunión espiritual, para arrojar los labios al fuego, para entrelazar las lenguas, para fulminar los vocablos y resarcirlos en intensos suspiros.

II
Un beso para poner el cuerpo en movimiento, para mover las articulaciones, para dar paso a colocar las manos en puntos estratégicos, pautas para iniciar movimientos cadenciosos, rítmicos, presagios implícitos de que la muerte asecha, de que dos cuerpos cubrirán su desnudez abrasándose.

III
Un beso para partir los labios, para dejarlos marchitar, para hacer mas taciturnas las despedidas, para que los labios se vuelvan trémulos, para decir “se nos acabó la vida”, para cerrar ciclos, para abrir profusos fosos y resguardarse de otros labios.

IV
Un beso para abatir la laxitud de dos corazones monótonos, para volverlos a la vida, para provocar un nudo de caricias, para reencontrarse y verse desnudos ante un Dios infalible lleno de preocupaciones por el nihilismo que practica.

V

Un beso para exacerbar la hipocresía, para externar una amistad que nunca ha existido, para adentrarse en pensamientos malignos, para murmurar al oído imprecaciones que habrán de cumplirse aunque sólo sea en los sueños del que los formule.

VI

Un abrupto beso en los labios, como el de esa noche, para darme cuenta de mi infelicidad, para condenarme al ostracismo sin ti, para recoger los resquicios de un alma inerte, para saberme fuera de tus planes, para encontrarme totalmente amargo, para cargar durante toda mi vida con el recuerdo de un momento de corta duración en el que pronunciaste un adiós y mi nombre, y después lanzaste tus labios a los míos como se lanzan los suspiros al precipicio.